Yaimé y Andy, los mejores del año — Deporcuba

La luchadora Milaymis de la Caridad Martín y el triplista Jordan Díaz se alzaron con los premios en una campaña marcada por los Juegos Olímpicos de la Juventud de Buenos Aires.

a través de Yaimé y Andy, los mejores del año — Deporcuba

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Somos Fidel

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Dos años es tiempo razonable para evaluarnos. Cada uno indistintamente y todos de manera colectiva. Saber cuánto y cómo hemos cumplido con el compromiso firmado por los cubanos para hacer realidad el Concepto de Revolución, legado de Fidel y patrimonio inseparable para nuestro presente y futuro.

Si algo siempre hemos tenido en este tiempo es la presencia del Comandante en cada momento de nuestras vidas. Está allí en las obras que emergen. En los momentos adversos, cuando la naturaleza enfurecida arremete contra el hombre, que lejos de amilanarse, se crece. Está cada mañana en los matutinos de las escuelas. Subiendo o bajando la escalinata universitaria. Contento por la medalla obtenida por jóvenes estudiantes en alguna Olimpiada del conocimiento. Feliz por los logros en la ciencia, la producción de vacunas y otros medicamentos, en todos los casos una ciencia al servicio del ser humano.

También lo observamos contrariado por alguna obra mal terminada. Por lo que podemos y no hacemos para que nuestras ciudades estén más limpias y bellas. Por la falta de recursos para poder adquirir modernos medios para la salud.

Éramos cientos de miles, los que aquel 1ro. de mayo del año 2000, en la Plaza de la Revolución, escuchamos y aplaudimos su profunda reflexión.

Cada palabra impactaba y su mirada profunda acostumbrada a tener delante al pueblo, parecía penetrar en cada uno de nuestros corazones como inyección de fuerza, de perseverancia, de patriotismo, de seguridad en la victoria.

Recordemos: «Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo».

¿Y es que cumplimos cada día con este profundo postulado de Fidel ?

Pienso que en ese camino andamos y grandes batallas se libran. En primer lugar la ideológica, la de formación de valores, tan necesarios.

Hay logros incuestionables en la salud, la educación y otras esferas sociales. Sin embargo, todavía el tema económico sigue siendo una deuda, como lo es el desarrollo agrícola y ganadero.

No hemos cumplido mientras los precios de muchos artículos, necesarios para la vida diaria, sean exorbitantes, muy alejados del bolsillo de quienes menos salario reciben.

Se avanza en el proceso de inversión extranjera, como parte del concepto de Fidel de «cambiar todo lo que debe ser cambiado». También en sectores como el turismo. Pero la sustitución de importaciones solo se logrará cuando seamos capaces de producir bien y sostenidamente, repito, sostenidamente.

Vencemos cada año y cada día en la lucha contra el bloqueo. El mundo nos apoya y casi unánimemente vota a favor de Cuba, pero aún andamos con lastres burocráticos internos y falta de iniciativa, que añaden leña en este importante frente. Hay que cambiar la mentalidad –lo más difícil–. Cambiar para ser mejores.

Contento está el Comandante al saber que millones de cubanos –en algo inédito internacionalmente– han estudiado y aportado en el proceso de análisis del Proyecto de Constitución que en febrero próximo se votará en referendo.

Ejercicio de democracia por la que siempre abogó. Oír y respetar la opinión de todos, por diversas que sean, para hacer de la Ley suprema un garante de nuestro sistema y de nuestro pueblo.

Uno de los preceptos del Comandante, «ser tratado y tratar a los demás como seres humanos», es un llamado permanente, parte cotidiana de cada uno de nosotros si queremos construir un país mejor.

Por estos días, cuando el irrespeto y la falta de valores están de moda, lo mismo en el Gobierno estadounidense que en el brasileño, nos adentramos en el pensamiento del Comandante de «defender valores en los que se cree, al precio de cualquier sacrificio».

Los cubanos, médicos o de otras profesiones, hacen de esta concepción del líder una bandera en la solidaridad que practicamos sin precio alguno y sin jamás aceptar chantajes por parte de enemigos de nuestro país.

Solo así se alcanza ese estadío que nos pide Fidel de tener la «convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y de las ideas».

Nuestro invicto Comandante resume el Concepto de Revolución recordando algo por lo que siempre luchó, tanto nacional como internacionalmente: «Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo».

Esas premisas deben ser parte de la agenda de vida diaria de cada cubano, de evaluación permanente, de corrección. Y para que no quepa duda, así es, y la dirección actual, la de la continuidad y la garantía, trabaja tesoneramente en ese objetivo. Todos debemos sentirnos parte y para lograrlo se hace imprescindible la participación, el trabajo y el esfuerzo mancomunado.

Si algo siempre hemos tenido en este tiempo es la presencia del Comandante en cada momento de nuestras vidas. Está allí en las obras que emergen. En los momentos adversos, cuando la naturaleza enfurecida arremete contra el hombre, que lejos de amilanarse, se crece. Está cada mañana en los matutinos de las escuelas. Subiendo o bajando la escalinata universitaria. Contento por la medalla obtenida por jóvenes estudiantes en alguna Olimpiada del conocimiento. Feliz por los logros en la ciencia, la producción de vacunas y otros medicamentos, en todos los casos una ciencia al servicio del ser humano.

También lo observamos contrariado por alguna obra mal terminada. Por lo que podemos y no hacemos para que nuestras ciudades estén más limpias y bellas. Por la falta de recursos para poder adquirir modernos medios para la salud.

Éramos cientos de miles, los que aquel 1ro. de mayo del año 2000, en la Plaza de la Revolución, escuchamos y aplaudimos su profunda reflexión.

Cada palabra impactaba y su mirada profunda acostumbrada a tener delante al pueblo, parecía penetrar en cada uno de nuestros corazones como inyección de fuerza, de perseverancia, de patriotismo, de seguridad en la victoria.

Recordemos: «Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo».

¿Y es que cumplimos cada día con este profundo postulado de Fidel ?

Pienso que en ese camino andamos y grandes batallas se libran. En primer lugar la ideológica, la de formación de valores, tan necesarios.

Hay logros incuestionables en la salud, la educación y otras esferas sociales. Sin embargo, todavía el tema económico sigue siendo una deuda, como lo es el desarrollo agrícola y ganadero.

No hemos cumplido mientras los precios de muchos artículos, necesarios para la vida diaria, sean exorbitantes, muy alejados del bolsillo de quienes menos salario reciben.

Se avanza en el proceso de inversión extranjera, como parte del concepto de Fidel de «cambiar todo lo que debe ser cambiado». También en sectores como el turismo. Pero la sustitución de importaciones solo se logrará cuando seamos capaces de producir bien y sostenidamente, repito, sostenidamente.

Vencemos cada año y cada día en la lucha contra el bloqueo. El mundo nos apoya y casi unánimemente vota a favor de Cuba, pero aún andamos con lastres burocráticos internos y falta de iniciativa, que añaden leña en este importante frente. Hay que cambiar la mentalidad –lo más difícil–. Cambiar para ser mejores.

Contento está el Comandante al saber que millones de cubanos –en algo inédito internacionalmente– han estudiado y aportado en el proceso de análisis del Proyecto de Constitución que en febrero próximo se votará en referendo.

Ejercicio de democracia por la que siempre abogó. Oír y respetar la opinión de todos, por diversas que sean, para hacer de la Ley suprema un garante de nuestro sistema y de nuestro pueblo.

Uno de los preceptos del Comandante, «ser tratado y tratar a los demás como seres humanos», es un llamado permanente, parte cotidiana de cada uno de nosotros si queremos construir un país mejor.

Por estos días, cuando el irrespeto y la falta de valores están de moda, lo mismo en el Gobierno estadounidense que en el brasileño, nos adentramos en el pensamiento del Comandante de «defender valores en los que se cree, al precio de cualquier sacrificio».

Los cubanos, médicos o de otras profesiones, hacen de esta concepción del líder una bandera en la solidaridad que practicamos sin precio alguno y sin jamás aceptar chantajes por parte de enemigos de nuestro país.

Solo así se alcanza ese estadío que nos pide Fidel de tener la «convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y de las ideas».

Nuestro invicto Comandante resume el Concepto de Revolución recordando algo por lo que siempre luchó, tanto nacional como internacionalmente: «Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo».

Esas premisas deben ser parte de la agenda de vida diaria de cada cubano, de evaluación permanente, de corrección. Y para que no quepa duda, así es, y la dirección actual, la de la continuidad y la garantía, trabaja tesoneramente en ese objetivo. Todos debemos sentirnos parte y para lograrlo se hace imprescindible la participación, el trabajo y el esfuerzo mancomunado.

 

¿Quién dice que la música popular no es bailable? (+ Tweet) — Radio Camagüey

Bailar con la Sinfónica de Camagüey fue posible para los asistentes al Teatro Principal de esta ciudad cuando el repertorio de Adalberto Álvarez y Juan Formell llenó el coliseo cultural con novedosos arreglos orquestales del lugareño Joaquín Betancourt.

a través de ¿Quién dice que la música popular no es bailable? (+ Tweet) — Radio Camagüey

Internet en Cuba: realidades y aspiraciones desde Camagüey — Radio Camagüey

El programa de informatización de la sociedad cubana va más allá del acceso y disfrute de las bondades que brinda Internet, pero sin dudas, esta es una de las aristas que más interés genera atendiendo a la casi omnipresencia que se le reclama a ese espectacular invento del siglo XX.

a través de Internet en Cuba: realidades y aspiraciones desde Camagüey — Radio Camagüey

Gira de presidente cubano: reencuentro con amigos de siempre

El Informador Boliviano

La Habana, 12 nov (PL) Rusia, Corea del Norte, China, Vietnam y Laos: las visitas del presidente Miguel Díaz-Canel a esos países en apenas dos semanas cimentaron antiguas y valiosas relaciones, confirmando que los tiempos pasan, pero los verdaderos amigos quedan.

Casi como una hoja de ruta, Díaz-Canel se valió de su cuenta en Twitter para reportar las principales incidencias en cada nación y sus impresiones acerca de un periplo encaminado a ratificar ‘la continuidad de la Revolución y agradecer la solidaridad que alimenta nuestra resistencia’.

El mandatario cubano hizo una breve escala en Francia, donde se entrevistó con el primer ministro Édouard Philippe, y con la directora general de la Unesco, Audrey Azoulay.

De allí viajó el viernes 2 a Rusia, donde sostuvo conversaciones oficiales con su par de ese país, Vladimir Putin.

También se reunió con el primer ministro Dmitri Medvedev, los titulares de la Duma (Cámara baja)…

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Díaz-Canel consideró excelentes citas con autoridades de Vietnam

El Informador Boliviano

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Recibió Díaz-Canel al Presidente de Panamá

Cuba y Panamá mantienen históricas relaciones político-diplomáticas y han desarrollado un positivo diálogo bilateral, basado en la amistad y la cooperaciónf0122951

El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, recibió en la tarde de este lunes al Presidente de la República de Panamá, excelentísimo señor Juan Carlos Varela Rodríguez, quien realiza una visita oficial a Cuba.

Durante el cordial encuentro ambos mandatarios intercambiaron sobre el buen estado de las relaciones entre los dos países y las perspectivas de la cooperación bilateral, la inversión extranjera y el comercio. Díaz-Canel agradeció el apoyo de Panamá a la resolución cubana presentada cada año en la Asamblea General de las Naciones Unidas contra el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos. Abordaron además otros temas de la agenda regional e internacional.

Cuba y Panamá mantienen históricas relaciones político-diplomáticas y han desarrollado un positivo diálogo bilateral, basado en la amistad y la cooperación.

Acompañaron al distinguido visitante, Augusto Arosemena Moreno, ministro de Comercio e Industria; Alcibíades Vásquez Velásquez, ministro de Desarrollo Social; Luis Miguel Hincapié, viceministro de Relaciones Exteriores; Marien Calviño; viceministra de Turismo; Nicole Wong, directora de Política Exterior de la Cancillería panameña; y Max José López Cornejo, embajador en Cuba.

Por la parte cubana participaron los ministros Rodrigo Malmierca Díaz, del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, y Ena Elsa Velázquez Cobiella, de Educación; así como Marcelino Medina González, ministro interino de Relaciones Exteriores, y Lydia Margarita González Navarro, embajadora designada para Panamá.
Durante su estancia en la Isla, el distinguido visitante rindió homenaje al Apóstol José Martí en el memorial homónimo y recorrerá el capitalino Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, el cual investiga los campos de la medicina y la biología, así como el sector agropecuario y del medio ambiente desde 1986.
Igualmente, visitará la escuela «Solidaridad con Panamá», una institución educativa de referencia nacional pensada para niños de preescolar a noveno grado con discapacidades o necesidades educativas especiales.

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